MARÍA, SIGNO DE CONSOLACIÓN Y DE SEGURA ESPERANZA PARA LOS JÓVENES DE HOY

Josep Mascaró, Salesiano

Josep Mascaró, Salesiano

UNA IMAGEN, MEJOR QUE MIL PALABRAS.

Hace unos pocos años, el National Geographic publicó una fotografía impactante, con un pie que titulaba: “las alas de Dios”.  Resulta que después de un incendio forestal en el Parque Nacional de Yellowstone, los guardabosques, valorando los daños del incendio, encontraron un gorrión literalmente petrificado entre las cenizas y colocado como una estatua en la base de un árbol. Sorprendidos por este curioso hallazgo, dieron unos golpecitos al pájaro, con un palito. De repente, tres pollitos muy pequeñitos salieron de debajo de las alas de su madre muerta.

La amorosa madre, en su afán para impedir el desastre, al pie del árbol, los había cobijado bajo sus alas, sabiendo instintivamente que el humo tóxico iría hacia arriba y no les afectaría. Ella podía haber volado para encontrar un lugar más seguro, pero se había negado a abandonar a sus hijos. Cuando las llamas llegaron y quemaron su pequeño cuerpo ella permaneció firme, protegiendo bajo sus alas aquellos a los que amaba por encima de todo, aunque fuera entregando su propia vida.

Inmediatamente pensé: qué preciosa imagen para expresar la consolación y la esperanza de María con sus hijos, de manera especial con los jóvenes.

 

JÓVENES: LA ESPERANZA DEL FUTURO.

Recuerdo que Concilio Vaticano II, al acabar sus sesiones en el 1965, se dirigió a los jóvenes diciéndoles: “Sois vosotros los que vais a recibir la antorcha de manos de vuestros mayores y a vivir en el mundo en el momento de las más gigantescas transformaciones…”

Poco se imaginaba la Iglesia, en aquellos momentos, las profundas transformaciones que iba a experimentar nuestro mundo. Este es el mundo en el que les toca vivir a los jóvenes de hoy.

Se ha afirmado que la franja de personas que va de los 14 a los 29 años de edad constituían en el 2020 la generación más numerosa de la historia. Ellos son el futuro de nuestra sociedad. Por eso la Iglesia les mira con esperanza.

MARÍA, MODELO DE REFERENCIA (INFLUENCERS)

A los jóvenes no les va a resultar nada fácil transmitir a la sociedad de hoy los valores humanos y cristianos que nacen de nuestra fe. Sin duda necesitan tener modelos de referencia – ¿lo que ellos llaman influencers? – que den un sentido a su vida.

Para el cristiano el modelo de referencia es Jesús: su vida, su mensaje y su compromiso. Y es el Hijo el que nos presenta como modelo a su Madre. Qué bien nos lo ha querido transmitir Don Bosco al presentarnos la imagen de María Auxiliadora: la Madre que nos ofrece a su Hijo que lleva en sus brazos. Y a sus pies, sus devotos que Ella cobija bajo sus alas.

María es una muchacha joven de su tiempo. Llevó, sin duda, la vida normal de una chica israelita, en el seno de una familia creyente, según los usos y costumbres de su época. Creció con las ilusiones lógicas de su edad y compartió la esperanza de su pueblo en las promesas de Dios.

Cuando María empezaba a abrirse al mundo y su corazón estaba lleno de ilusiones, de proyectos y de ideales, Dios irrumpió en su vida y le propuso ser portadora del Mesías. María se entregó generosamente al plan de Dios. Le dijo «Sí». Firmó en blanco para el Dios sorprendente que le llevó por caminos insospechados y nuevos, pero aceptó el compromiso arriesgado, por su apertura a lo nuevo y por su corazón grande.

Qué bien resume María sus opciones de vida en el Magníficat, proclamando que Dios ayuda a los humildes, dispersando la situación de injusticia, de opresión y de privilegio de los ricos y poderosos. María es signo de esperanza y de liberación que muchos jóvenes llevan en su corazón y en su compromiso.

MARIA SE LA JUGÓ.

Por eso, la vida, el testimonio de María pueden llenar de esperanza el corazón de los jóvenes de hoy y animar su compromiso. El Papa Francisco, en la “Chistus vivit” nos recuerda: “¡María no compró un seguro de vida! ¡María se la jugó y por eso es fuerte, por eso es una influencer, es la influencer de Dios! El “sí” y las ganas de servir fueron más fuertes que las dudas y las dificultades” (44).

Si es cierto que el futuro está en manos de los jóvenes, María se les ofrece como signo de segura esperanza en su compromiso de forjar un mundo mejor y como consolación en momentos de duda y de desánimo.

Joven: al asumir tu compromiso como cristiano, en los momentos de zozobra, de miedo, de duda y sentimiento de fracaso, repite con frecuencia, como lo hacía Don Bosco, aquella frase de San Bernado: “Mira la estrella; invoca a María.” Ella siempre te acompañará y te cobijará bajo sus alas.

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